
Solamente dos palabras fueron necesarias en aquel momento. Un hasta luego salió de su boca, sin encontrar eco en el corazón. Solamente un hasta luego, ninguna lágrima. Creo que se alguien la tuviera mirado bien, tendría visto una sonrisa en sus labios y además tendría preguntado cual era la razón de la felicidad ya que Ulises estaba partiendo.
Angela Zamin recontou Maná. Aqui.